Del 31 de mayo al 16 de junio de 2024 / Parque de El Retiro
Hoy lunes 3 de junio la Feria abrirá al público a partir de las 18:00 por aviso de alerta naranja.

Un día en la Feria versado en ciencia y experimentado en poesía

El maridaje entre Ciencia y Literatura
'Naturaleza poética', ecopoesía contra el colapso, con Jorge Riechmann, Rosana Acquaroni, Alberto García-Teresa, Ana Pérez-Cañamares y Miguel Ángel Vázquez en el Pabellón CaixaBank en la 82ª #FLMadrid23 en el Retiro. 6 de junio de 2023

El Pabellón Infantil es ese espacio de la Feria en el que los niños juegan a ser adultos y los adultos vuelven a tener nueve años y a descubrir el mundo por primera vez. 

El último martes fueron Botánicos por un día. En el taller del mismo nombre, divulgadores del CSIC explicaron cómo se ordenan los datos en el Jardín Botánico, cómo se conservan y se etiquetan para clasificarlos, y cómo se bautiza una planta atendiendo a sus características, color y forma… El CSIC regaló a cada alumno un pliego con una muestra seca de una margarita Bellis perennis –el latín era el inglés de la época romana, y más tarde se utilizó para estandarizar los nombres de todas las especies de la tierra-, y demostraron con esta actividad que la semilla de la Ciencia se planta en la infancia.

Las arqueólogas Susana Consuegra y Nieves Marín también contribuyeron a alimentar esa mirada al pasado de los ojos ávidos de conocimiento propios de edades tempranas. En el taller Arqueología: Paisajes culturales, pudieron saber cómo se desenvolvían las sociedades en la Antigüedad, qué herramientas utilizaban, cómo cocinaban, o el modo en que conservaban los alimentos. También participar del caos inevitable y derivado de la mezcla de arena y gravilla en un taper de plástico para estudiar en directo cómo se acumulan las capas con el paso de los años y cómo los restos de una civilización quedan enterrados y conservados bajo los materiales acumulados. Estratos era el término adecuado para nombrar el resultado.

Que la Ciencia mancha fue una de las grandes enseñanzas del día. Y que el debate de Humanidades & Ciencia parece ser eterno, también.

Así lo pudieron confirmar los participantes en el espacio que celebraba los cien años de la
Revista de Occidente. Fernando Rodríguez Lafuente, su director, estuvo acompañado por la directora del Biobanco del CNIO y secretaria general de RAICEX, Eva Ortega-Paíno; Elea Giménez, científica titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); y José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly. Para Rodríguez Lafuente una de las razones en las que se fundamenta dicho debate reside en que la velocidad del progreso moral no es la misma que la del progreso técnico. Giménez, por su parte, afirmó que el avance no se corresponde temporalmente con la sociedad, pero reconoció que, en un mundo cada vez más global, lo lógico es un avance lento pero constante. Ortega-Paíno sentenció: «la Ciencia no tiene conciencia. El límite se lo tenemos que poner nosotros». Y planteó el siguiente dilema: «Igual que ahora creamos y cultivamos órganos (riñones, por ejemplo) para poder experimentar con ellos, ¿qué consecuencia tendrá cuando seamos capaces de generar cerebros?»

«La literatura muchas veces se anticipa a la Ciencia. Los escritores y el cine se han adelantado en muchas cuestiones a la tecnología», apostilló Giménez. A este respecto, Sacristán añadió que tanto la Ciencia como las Humanidades pecan de extremismos para quitarle valor al contrario. «Las Humanidades producen conocimientos y verdades interpretables, en lugar de absolutas, como la Ciencia». Y criticó que las primeras tachen a la segunda de utilitarista cuando el punto de confluencia sería lo adecuado. «Porque, ¿quién va a negar lo poético de un agujero negro?», preguntó retador.

Sin duda los poetas antologados por Miguel Ángel Vázquez en Naturaleza poética (La Imprenta, 2022) estarían de acuerdo con tal aseveración. Participaron en la presentación solo cuatro de un total de 75, pero sus aportaciones sobre poesía y naturaleza fueron lo suficientemente representativas como para que el auditorio quedara plenamente satisfecho al escuchar sus reflexiones.

La escritora Ana Pérez-Cañamares, confesó haberse enamorado de la naturaleza tarde, lamentó confirmar que lo había hecho de un moribundo y sentirse cómplice de ello. Para Jorge Riechmann, el colapso que vivimos es medioambiental, es una crisis que va más allá. Argumentó tal conclusión mientras citaba de corrido los ocho umbrales vitales referenciados en un reciente artículo de la revista Nature. Al parecer, están considerados sobrepasados. Su compañera Rosana Acquaroni consideró extraño que la naturaleza se incluya como fuente de inspiración y como parte de la poesía. Somos parte de la naturaleza y no nos hacemos cargo, vino a decir. 

Quizá la poesía pueda revertir el sistema escribiendo desde el amor, la rabia y la esperanza. La poesía, en resumen, es una herramienta para entablar diálogo, una herramienta de empatía, afirmó Alberto García-Teresa. «Es el acto de reivindicar una voz propia y poderosa», dijo el poeta Alberto Guirao en otro de los eventos del martes. Y él sabe del arte de decir mucho con pocas palabras.   

Foto © Isabel Infantes

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