Parque de El Retiro, del 29 de mayo al 14 de junio
LUNES-VIERNES: 10:30-14:00 y 17:00-21:00
SÁBADOS Y DOMINGOS: 10:30-15:00 y 17:00-21:00

El saber tiene caseta

CRÓNICA DEL DÍA

Los escolares que cada mañana cruzan el Retiro en excursiones alegres y ruidosas son los mismos jóvenes que, en unos años, llenarán las aulas de nuestras universidades. Y, más pronto que tarde, volverán también como lectores adultos, como profesionales del libro o incluso como parte de alguno de los estudios que miden el pulso cultural y económico de la Feria del Libro de Madrid, como el presentado en el Pabellón Comunidad de Madrid. Porque esta feria no solo se celebra: también se estudia.

Son los mismos jóvenes que, en unos años, llenarán las aulas de nuestras universidades. Y esas universidades, que les esperan con los brazos abiertos, han sido hoy protagonistas de una feria del libro que entiende bien la importancia de darles su sitio.

En el Pabellón Iberoamericano, el II Encuentro de Edición Universitaria y Científica Iberoamericana ha reunido a lo largo del día a representantes de ambos lados del Atlántico. Cuatro mesas de diálogo, organizadas por la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE) y la Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y el Caribe (EULAC), han tejido puentes entre instituciones, investigadores, editores y lectores. En la inauguración, Guillermo Escribano, Félix García Lausín, Santiago Herrero y Sayri Karp coincidieron en señalar «el valor de estos espacios para impulsar una edición académica viva, profesional y con proyección internacional».

Fue también en una universidad —Columbia— donde, hace tres años, se sembró la semilla de la colaboración entre el Ministerio de Cultura y la Feria del Libro de Nueva York (FILNYC), invitada especial de esta edición. En la Biblioteca Eugenio Trías, María José Gálvez, directora general del Libro y Fomento de la Lectura, conversó con Dejanira Álvarez y José Higuera, directora y presidente de la FILNYC, respectivamente. Con complicidad y entusiasmo compartieron cómo surgió esta alianza, respaldada por el Instituto de Estudios Mexicanos de la Universidad Pública de Nueva York, y hablaron de los retos que aún quedan. «Cuando Nueva York te guiña un ojo, no puedes ignorarlo», dijo Gálvez. «La Dirección General del Libro supo no irrumpir desde fuera, sino apoyar desde dentro algo que ya estaba ocurriendo», añadió Higuera, reivindicando la singularidad de una feria que se celebra íntegramente en español.

Si de formación hablamos, hay un espacio en la Feria que se ha consolidado: la Plaza de la Ciencia y las Universidades. Por tercer año consecutivo, esta zona reúne a numerosas editoriales académicas, como las del CEU, la Universidad Pontificia Comillas, la Universidad Autónoma de Madrid, la Universitat de València, la Universidad de Salamanca, la Universidad de Deusto, la UNED o la Universidad de Navarra. Solo la caseta de la UNE agrupa publicaciones de más de una cincuentena de universidades españolas. Entre manuales, ensayos y colecciones especializadas, El Retiro se convierte —durante unos días— en una prolongación viva de las bibliotecas universitarias.

Y no solo se expone, también se crea. La Universidad Autónoma de Madrid presentó, como cada año, los títulos surgidos del Máster de Edición, publicados por su sello Libros de la Ballena. Cerró el acto Eduardo Becerra, con un texto lleno de afecto por el oficio, recordando que editar es también cuidar: cuidar los textos, acompañar a quienes los escriben y rodearse de quienes comparten una misma pasión.

Ya por la tarde, en el Pabellón Europa, el cómic se reivindicó como una pieza esencial del imaginario cultural europeo. Paco Roca y Teresa Valero conversaron sobre memoria gráfica, identidad y sobre esa mirada que se desliza en las viñetas aunque no se pueda subrayar como un párrafo. Una charla que dejó claro que todas las formas narrativas cuentan a la hora de construir lo común.

Y para cerrar el día, Lina Meruane, Sabina Urraca y Brigitte Vasallo, moderadas por Claudia Apablaza, abordaron en la mesa redonda ‘Lugares que no son míos: el extrañamiento’ las experiencias de desarraigo, las identidades sin etiqueta y la escritura como hogar posible. Vasallo pronunció una frase para seguir pensando: «No se puede desnaturalizar el marco que resulta de las hegemonías. Las preguntas realmente interesantes llegan cuando se empieza a cuestionar el marco».

En definitiva, hoy quedó claro la suma de leer, escuchar, pensar y compartir da como resultado aprender. Y que durante estos días, El Retiro es una de las mejores aulas posibles.

Fotos © Gustavo Valiente

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