Parque de El Retiro, del 29 de mayo al 14 de junio
LUNES-VIERNES: 10:30-14:00 y 17:00-21:00
SÁBADOS Y DOMINGOS: 10:30-15:00 y 17:00-21:00

A la altura de los más pequeños

CRÓNICA DEL DÍA

Los viernes ya huelen a fin de semana. Se nota en el ambiente: el ritmo se acelera, las casetas se llenan, los bancos de El Retiro rebosan de familias, y la emoción se palpa en quienes llegan con una lista de libros bajo el brazo y ganas de Feria.

Hoy ha sido uno de esos días que nos recuerdan que aquí no solo se viene a buscar las próximas lecturas: se viene, sobre todo, a disfrutar. Y nos lo han recordado quienes mejor lo saben: los lectores más pequeños.

Esta mañana, el Pabellón de los Jardines de Cecilio Rodríguez ha sido escenario de una gran final muy especial: la del concurso ‘Los pequeños gigantes de la lectura’. La sala estaba abarrotada —de verdad— de emoción, nervios y entusiasmo. Nueve finalistas, llegados de distintos puntos de España, subieron al escenario rodeados de sus autores, profesorado, familias… y, lo más emocionante, sus compañeros de clase, que los animaban como si aquello fuera la final de un mundial. Y, en cierto modo, lo era.

Más de 15 000 niños y niñas han participado este año —el doble que en la edición anterior— en esta iniciativa que celebra lo esencial: leer por gusto, leer en voz alta, leer para los demás. Y hoy, en la final, esos nueve escolares interpretaron sus fragmentos con una soltura admirable. Entonaron, actuaron, nos regalaron una mañana de las que se quedan en la memoria. Como decía una de las participantes cuando le preguntaron por qué leía: «Yo leo libros porque me pone contenta».

La edición de este año tuvo, además, un hito: por primera vez, uno de los textos fue leído en una lengua cooficial, el gallego. Y fue precisamente esa lectora, Candela Fernández García, del CEIP de Laredo (Chapela), quien se alzó con el primer premio con un fragmento de Caramomia, de María Lado, Ledicia Costas, Daniel Landesa y El Hematocrítico, ilustrado por Martín Romero (Xerais).

Eva Orúe, directora de la FLMadrid, lo expresó así: «No os podéis imaginar lo feliz que nos hace ver que hay cantera de lectores». También tuvo palabras para los autores presentes: «Gracias por vuestras historias, por vuestra entrega, por estar hoy al lado de vuestros mejores lectores».

El acto, conducido con cercanía y humor por la periodista María de Meer, incluyó también un merecido reconocimiento al profesorado: «Detrás de cada uno de vosotros hay un superprofesor o superprofesora», dijo. Y Carlos Alonso Pérez-Fajardo, coordinador del proyecto, agradeció a Magali Guerrero, impulsora de esta locura maravillosa, su empeño inquebrantable: «Gracias por no conocer la palabra imposible».

Una celebración de la lectura en mayúscula hecha por los más pequeños. Y no fue el único rincón en el que los niños marcaron el paso.

El Pabellón Infantil, decorado por primera vez por IKEA, rebosó de actividad desde primera hora, con talleres como el de Wuquinxi. Y por la tarde, entre risas y canciones, se cerró la jornada infantil con el musical ‘La gran aventura del Pollo Pepe’, que hizo las delicias del público menudo (y no tan menudo).

Ya por la tarde, la conversación cambió de tono, pero no de intensidad. En el Pabellón Iberoamericano, el evento ‘La lengua en tránsito’ —con Andrés Barba, Rubén Gallo, Kirmen Uribe y Ana Diz, en colaboración con la FILNYC— exploró qué ocurre cuando una lengua migra con un cuerpo. ¿Qué significa escribir en español desde Estados Unidos? ¿Cómo cambia el idioma cuando cambia el lugar desde el que se escribe?

Mientras tanto, en el Pabellón de los Jardines de Cecilio Rodríguez, Garth Greenwell y Catherine Lacey, moderados por Brenda Navarro, hablaban en ‘El deseo, pertenencia o huida’ sobre ese impulso vital que es el deseo. Un impulso que nos empuja a encontrarnos, a redefinirnos o a escapar.

En ambos encuentros se habló de migraciones, de cuerpos, de lenguas. Y Greenwell dejó una reflexión que resonó en muchos: «El arte siempre es más grande que cualquier cosa que podamos decir sobre el arte. Puede tener una fuerza política y moral enorme, pero solo si es fiel a su propia identidad. Yo intento proteger mis obras de cualquier presión política».

A las 18:30, de nuevo en el Iberoamericano, la lectura volvió al centro con el club organizado por la librería El Retiro de Letras de Acequia. Lo conducía Amaury Colmenares, ganador del I Premio Las Yubartas. Este galardón, impulsado por la FILNYC y una red de editoriales independientes de Iberoamérica y EE.UU., busca «dar reconocimiento a la narrativa hispanoamericana contemporánea y tender puentes». Al cierre, José Higuera y Dejanira Álvarez, presidente y directora de la FILNYC, respectivamente, anunciaban con entusiasmo la segunda edición. Hay ganas de futuro.

Y así cerramos un viernes de Feria repleto de vida: con niños y niñas  que leen como actores, autores y autoras que se emocionan, lenguas que cruzan fronteras y premios que se consolidan. Un viernes que —como dijo una lectora sobre el escenario— nos recuerda que leer, siempre, debe ser un acto de alegría, y la altura de esa convicción a veces la marcan los más pequeños.

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