La semana comenzaba con el ritmo pausado de los lunes y el bullicio alegre de las visitas escolares. Desde primera hora, el parque se llenó de risas infantiles gracias a los talleres de cómic, las funciones de teatro en el Pabellón Infantil y propuestas como Kalopsia, en el Pabellón Europa.
La jornada también estuvo marcada por los Premios UNED, con la entrega del XXXVI Premio de Narración Breve —concedido a Sábanas, de Miguel Ángel Toro Riu—, así como el fallo del VII Premio de Poesía de la Facultad de Filología y del IV Premio de Jóvenes Escritores.
A media mañana, en el Pabellón Iberoamericano, tuvo lugar el encuentro La máscara y el viaje: una panorámica de la literatura dominicana en Nueva York. Mientras se hablaba de migración, identidad y ciudad al otro lado del Atlántico, en el Retiro volvían a activarse las alertas meteorológicas por tercera vez en esta edición.
No fue el calor el único responsable, ni el viento, ni la humedad del suelo: fue la conjunción de todos ellos lo que hizo que, una vez más, se activara el protocolo municipal que rige el uso del parque en condiciones adversas. Así, la Feria solo pudo mantenerse abierta entre las 17:00 y las 18:00, coincidiendo con la entrada en vigor de la alerta naranja. A partir de las 19:00, los agentes de seguridad comenzaron el desalojo del recinto en previsión de una alerta roja que se extendería hasta la medianoche. Como indica el propio protocolo, tras una alerta roja es necesaria una revisión del arbolado, que tendrá lugar mañana a primera hora, si el tiempo lo permite. Por ello, es posible que la apertura de la Feria no pueda realizarse a las 10:30 como es habitual.
Tal y como explicaba Eva Orúe, directora de la Feria, «una vez más nos toca acatar lo que el lugar en el que estamos nos indica que hagamos: cerrar la Feria y abandonar el parque». Y, sin embargo, como ella misma reconoce, no siempre resulta fácil de explicar, especialmente en días como este, en los que hay visitantes paseando por el parque mientras las casetas tienen que permanecer cerradas. Esa contradicción aparente genera dudas comprensibles, tanto entre el público como entre los expositores.
Orúe confía, no obstante, en que lo ocurrido en las últimas semanas acelere el proceso —anunciado por el alcalde— para revisar este protocolo. «No soy quien para indicar si hace falta un protocolo o no», señala, «ni tengo la capacitación para decir cómo ha de ser ese protocolo nuevo. Pero sí es cierto que el actual genera algunas incongruencias difíciles de explicar».
A pesar de todo, parte de la programación pudo reubicarse gracias a espacios como la Biblioteca Pública Municipal Eugenio Trías, a los que agradecemos su apoyo constante. Allí pudieron celebrarse, entre otros, el homenaje a Francisco Umbral, autor de Mortal y rosa, y la mesa redonda Resistencia y archivos: Preservando la memoria de la ciudad, dedicada a los archivos comunitarios de Nueva York.
Gracias, una vez más, a quienes hacéis posible esta Feria por vuestra comprensión, flexibilidad y compromiso.
Seguimos adelante. Aún quedan muchos días —y muchas páginas— por compartir.


