Del 31 de mayo al 16 de junio de 2024 / Parque de El Retiro

La Feria termina con miradas y voces de mujer

Encuentros con autoras, charlas entre editoras y escritoras, análisis de la presencia de las mujeres en las diferentes ramas de la industria editorial, lecturas variadas, y un acto en recuerdo de la figura de Lola Flores, ocuparon gran parte de la programación del último día.
Homenaje Lola Flores Feria del Libro de Madrid

El último día de la 82ª edición de la Feria del libro puso el foco en las mujeres que forman parte de la industria del libro

En la jornada de ayer hubo encuentros con autoras, charlas entre editoras y escritoras, análisis de la presencia de las mujeres en las diferentes ramas del sector, lecturas variadas de distintas autoras, y hasta un acto en recuerdo de la figura de Lola Flores.

El salón de actos de la Biblioteca Eugenio Trías acogió por la mañana ‘Horas y Horas: 30 años editando libros feministas’, un recorrido por la historia del pasado, presente y futuro de este sello, nacido en 1991 tras la desaparición de la antigua editorial La Sal. Alba Varela Lasheras y Carmen Sánchez Campos, editoras de Horas y Horas, han moderado la charla, que celebraba el renacimiento de la editorial con el lanzamiento de nuevas ediciones desde el año 2012. El evento ha contado con la presencia y participación de Marian F. Cao, Carolina Meloni, Arantxa Hernandez Piéro, Adilia de las Mercedes y Gloria Fortún. La traductora Fortún reseñaba la importancia de la editorial y de la Librería Mujeres. Afirmó que no sería la misma sin ello, y que su sueño se cumplió al ver un título que ella firmaba en el escaparate de esa librería. La editorial ha presentado sus dos nuevos comités, lesbiano y de antirracismo, con autonomía propia y presupuestos propios, dirigidos por Hernández Piéro y De las Mercedes, respectivamente.

María Muñoz Toledo: «El 80% lo cubren puestos de mujeres, aunque sigue sin haber reconocimiento salarial»

El coloquio ‘¿Dónde están las mujeres en la industria editorial?’, moderado por Carmen Domingo, y con las invitadas Christina Linares, editora de Escuela de Plata, Ulises y Renacimiento; la fundadora de Alamut, María Muñoz Toledo; la escritora  Pilar Rubio; la filóloga Cristina Pineda y Patricia Castro, de la editorial ‘Apostroph. 

Durante la charla se acercaron posturas sobre la indefensión de los grupos editoriales pequeños, de la presencia de la mujer en el género del ensayo o de cómo enfrentarse al sector editorial desde una perspectiva de género. Linares, como editora de Renacimiento recuerda que el interés por la literatura escrita por mujeres tiene que fomentarse, no puede salir solo, y menciona las voces de Cecilia G. de Guilarte, Concha Méndez, o María Teresa León, como símbolos de la literatura con perspectiva de género incipiente. Renacimiento se encarga de recopilar las voces olvidadas de las mujeres de la literatura. También comentó una de las mayores dificultades de la mujer en la literatura: el descrédito y la centralización de la edición. La periferia del libro se hace patente también en este análisis, y estar fuera del eje Madrid-Barcelona supone estar fuera.

María Muñoz Toledo se aproximó al mundo editorial desde la escritura. La autora afirma que la edición también es un arma para «crear nuestro reducto y poder usarlo». Si se fomentan las ediciones firmadas por mujeres, se da voz al silencio, se crea un bagaje literario que incorpora al fin una mirada de mujer. A este respecto, trae una anécdota ocurrida en la edición de esta Feria: «Un gran librero me dijo que nunca había vendido un ensayo escrito por una mujer. Tampoco lo ofrecen, claro. Hay iniciativas específicas para la mujer debido a la situación en la que está el sector editorial. Y se explica: «Las mujeres en la cadena editorial hacemos de todo. El 80% lo cubren puestos de mujeres, aunque sigue sin haber reconocimiento salarial. Correctoras, agentes literarias, jefas de comunicación, críticas literarias… Solo queda conquistar el techo de cristal.

Patricia Castro señala que hay que publicitar la mirada de la mujer que ha estado oculta o escondida. Apostrov, su editorial, publica ensayo y narrativa en castellano y catalán. Cree en el fomento de la cultura local, regional, de país. Y además, busca voces de mujer para el campo del ensayo. Esta misma falta de voces es la que hace que haya temáticas que no han sido planteadas. En este mismo sentido de desigualdad está la confianza y reseñó que el hombre no tiene dudas de su trabajo, en general, y la mujer sí, sobre todo en el ensayo, afirmó la editora.

Recordando a La Faraona

En este día de la celebración y reivindicación de la presencia de la mujer en el mundo de la creación también hubo momentos para el recuerdo. Con motivo del  centenario del nacimiento de Lola Flores, se organizó una mesa redonda seguida de un espectáculo flamenco a cargo de la cantaora Melchora Ortega y el guitarrista Javier Ibáñez.

Bajo el título ‘Lola Flores, icono flamenco de la modernidad’, Alberto Romero Ferrer, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Cádiz, y autor del libro Lola Flores. Cultura popular, memoria sentimental e historia del espectáculo, moderó la charla en la que intervino, Israel del Santo, director de la serie ‘Lola’, de Movistar+; Francisco Perujo, coordinador del Máster interuniversitario de Investigación y Análisis del Flamenco de la Universidad de Cádiz; y Cristina Cruces, catedrática de Antropología Social de la Universidad de Sevilla. 

Ferrer describió la figura de Lola Flores como un hito del mundo artístico, social, e incluso político. Recordó sus comienzos como artista local, «poco formada, pero con un gracejo singular». La Faraona tocaba todos los elementos del arte escénico. El catedrático distinguió dos grandes aportaciones de su figura: el personaje, por un lado, y su obra, por otro. Cruces, de hecho, criticó que esta faceta fuera la menos reivindicada desde el punto de vista académico. Se puede hablar de metacanción. La catedrática comentó: «¿Cuántas veces se ha cantado ella a sí misma? Ese tipo de patrimonio cultural es la aportación más grande de la artista». 

La figura de Lola Flores también es importante por el momento en el que salta al espectáculo, según Del Santo. «Un momento histórico en el que ser mujer y artista se asociaba a la prostitución. Lola superó todas las décadas, todos los cambios en España y lo hizo sin apoyarse en ningún hombre», añadió el director de la serie ‘Lola’. Como ejemplo de la libertad de la artista, contó que pagó la cláusula de rescisión del contrato de un jugador de fútbol con el que salía para poder llevárselo a su gira por América. Reconoció que hasta el rodaje de la película había odiado la figura de Lola Flores por desconocimiento, pero que ahora tenía la figura de la artista como una referencia: «Me apoyé en grandes expertos e hice un viaje de descubrimiento». 

A este respecto Perujo recordó que fueron 60 años de espectáculo ininterrumpido. Reseñó que supo evolucionar al tiempo que cambiaban las cosas a su alrededor y por eso se mantuvo durante tanto tiempo vigente. Planteó, además, una revisión del «lolaflorismo» que evitara la nostalgia y pusiera en valor su obra y su figura para buscar las razones que la han convertido en un símbolo pop andaluz, en un icono español.  Resumió en tres factores el éxito permanente de la artista: autenticidad, versatilidad y capacidad de adaptación. «No se parecía a nada de lo que había antes y fue pionera en la libertad de la mujer, era una mujer a contracorriente del convencionalismo social. Lola hizo lo que le dio la gana», añadió el profesor. 

Perujo terminó definiendo a Lola Flores como un fenómeno transgeneracional e intergeneracional, porque, de no ser así, «¿quién iba a pensar que Lola Flores aparecería hoy en la Feria del Libro?».

Como fin del acto, la cantante Melchora Ortega y el guitarrista Javier Ibáñez han homenajeado a la folclórica de la mejor forma posible, con un espectáculo para traer al presente su música. 

Voces que unen

Aparte de la mirada, las mujeres alzaron su voz de una manera especial el último día de Feria. Las actrices Lola Casamayor y Natalie Pinot han compartido atril en el Pabellón Europa para interpretar fragmentos de las obras Los años y La mujer helada, de Annie Ernaux, en un acto que unió puentes a través de las letras, a través del lenguaje. También se pudo escuchar la voz de Inés Martínez García, autora de Yo soy la luz del bosque, leyendo fragmentos del libro En mi boca se abrirá la noche, de Oriette D´Ángelo, un manifiesto duro y real sobre el feminicidio.

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